20 de agosto de 2009

El comercio justo se asoma al capitalismo

El aumento de ventas de artículos 'solidarios' ha mejorado la vida de millones de productores de países pobres - Su crecimiento le obliga ahora a definirse ante la tentación de un éxito más material

J. A. AUNIÓN 20/08/2009 - elpais.com

Hay quien coloca su origen en iniciativas católicas de los años cuarenta y cincuenta del siglo pasado. Y también quien lo retrasa a los sesenta y setenta o, tal y como se conoce hoy el comercio justo, hasta los ochenta. Sea como sea, mucho ha cambiado desde entonces esta iniciativa que intenta que los pequeños productores de los países pobres alcancen unas condiciones de trabajo dignas y posibilidades de desarrollo colocando en el mercado sus artículos a un precio justo. Aunque sólo sea por su crecimiento exponencialSus ventas en todo el mundo se han multiplicado por más de tres de 2004 a 2008, desde los 832 millones de euros hasta los 2.900, según las cifras de productos certificados por la Organización del Sello de Comercio Justo (FLO, en sus siglas en inglés). Unas cifras que pueden quedarse cortas, ya que es la principal organización del mundo, pero no la única. En cualquier caso, vinculados al sello FLO hay 1,5 millones de trabajadores en los países del Sur, con lo que se calcula que han mejorado las condiciones de vida de 7,5 millones de personas.

Venden sobre todo café, cacao, té, azúcar, fruta o algodón; en los últimos años, la artesanía se ha estancado. Unas ventas que necesitan de la complicidad de compradores concienciados de países ricos, ya que, como explicaría Perogrullo, estos productos son más caros que los injustos. Más de dos tercios de sus consumidores están en Europa.

Puede que no haya dejado de ser el chocolate del loro dentro del volumen del comercio internacional, pero ha alcanzado el tamaño suficiente como para marcar un punto de inflexión dentro del movimiento, en el que unos proponen detenerse un momento para no perder un ápice de los valores originales de lucha contra unas estructuras injustas, y otros que quieren seguir aumentando las ventas todo lo posible para ayudar al mayor número de productores, imbricando el comercio justo en los esquemas tradicionales imperantes, esto es, vendiendo en grandes supermercados, o que las grandes compañías empiecen, presionados por los consumidores, a ofrecer productos justos.

Esto implica muchas veces, además, que entren en este tipo de comercio grandes plantaciones que son las que realmente pueden responder a un gran aumento de demanda, dejando fuera a los pequeños. "El comercio justo nació para que los pequeños productores del Sur pudiéramos acceder al mercado. Y es verdad, somos pequeños y lentos, no tenemos una respuesta rápida", reconoce Jan Bernhard, directivo de la Asociación de Pequeños Productores de Tongorrape, en Perú.

El comercio solidario ha marcado un gran cambio al introducir criterios éticos en el desalmado comercio internacional. Ya no se trata sólo de cuánto cuesta, cuánto necesito o cuánto me gusta algo, sino de si alguien ha sido explotado para producirlo. Pero la ética y las posturas solidarias se suelen encontrar siempre con un mismo dilema, entre lo ideal -¿cómo deberían ser las cosas?- y lo posible -¿qué podemos hacer con lo que tenemos para mejorar la situación?-. Un dilema en el que se encuentra hoy inmerso el comercio justo.

En España, aunque con crecimientos significativos (ha aumentado un 50% entre 2004 y 2007, hasta los 17,2 millones de euros, según el anuario de comercio justo de la ONG Setem), las cifras son aún modestas si se comparan con otros países como Reino Unido (880 millones), EE UU (757) o Francia (255). En el actual contexto de crisis económica, Rafael Sanchís, de Intermón Oxfam, se da con un canto en los dientes por mantener las ventas, pero admite que en España aún se desconoce qué es el comercio justo (un 28% de la población lo sabe, frente a un 90% en Reino Unido).

Sin embargo, el debate está muy presente. Nadie cuestiona los principios básicos: al precio razonable súmesele el respeto al medio ambiente, el apoyo preferente a comunidades marginadas, la mejora de las condiciones laborales y sociales, en definitiva, que el comercio internacional sea un poco más justo y que los que peor están vivan algo mejor. Pero el informe de Setem de 2008 divide a las importadoras españolas en dos categorías.

La primera, a la que responde la mayoría, es la que mira el comercio justo de una manera "conciliadora con el modelo económico en el que vivimos", los que quiere vender cuanto más mejor, que suele conllevar la necesidad de certificación, de centrarse en productos con buena salida en los países ricos y llegar a la gran distribución. La segunda sería la de los que entienden este comercio "como una herramienta de transformación social", con un componente más político y combativo con las actuales estructuras y que, bajo el lema de la soberanía alimentaria, no importan productos del Sur que haya en el Norte e intentan reforzar los mercados del Sur para que no tengan que depender de la demanda de los países ricos.

Se puede decir que Intermón, una de las principales importadoras, está en la primera, y Sodepaz, mucho más modesta, en la segunda. Rafael Sanchís, de Intermón, apuesta porque sean las empresas privadas las que se acaben encargando de la distribución de estos artículos, asumiendo, claro está, sus principios. "En el futuro no será una cosa de ONG, sino de la empresa privada", dice Rafael Sanchís. Según los cálculos de Intermón, "si África, Asia oriental, Asia meridional y Latinoamérica aumentaran su cuota de exportaciones mundiales en un 1%, los beneficios generados supondrían cinco veces la cantidad que reciben en concepto de ayuda y sacarían de la pobreza a 128 millones de personas".

"Debemos aborrecer la idea de que vender más es mejor", dice, por supuesto en el otro lado del debate, Federica Carraro, de Sodepaz. Se queja de que se están aplicando al comercio justo "las reglas del mercado neoliberal". No quiere oír hablar de comercio justo en grandes superficies, las mismas que "promocionan la deslocalización de la producción, destruyen la actividad económica y el tejido comercial local, crean empleos temporales y de baja calidad". "Se empieza cediendo un poco y se acaba... Muchos nos cuestionamos si es válido que las grandes transnacionales estén dentro del comercio justo, si debe tenerlo Starbucks cuando en realidad es mínimo lo que ofrecen", señala el profesor de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México Pablo Pérez Akaki.

Así, grandes supermercados, empresas del negocio internacional, plantaciones agrícolas, autoridades públicas o multinacionales de la alimentación han entrado en la escena. Tanto Carraro como Pérez Akaki se quejan de la confusión que puede crear en el consumidor esa enorme variedad bajo el mismo paraguas, cuando algunas de las grandes empresas sólo están "lavando su imagen".

En el centro de ese paraguas está el principal certificador del modelo, la Organización del Sello de Comercio Justo (FLO), aunque el escenario de las certificaciones está creciendo -junto a ella, la principal es la Asociación Internacional de Organizaciones de Comercio Justo, que certifican organizaciones y no productos-.

Pablo Cabrera, director del sello FLO en España, explica que están presentes en 22 países y representan a 600 organizaciones. Sale al paso de las críticas. Por ejemplo, dice que en los últimos años se ha abierto la organización a los productores, que antes apenas estaban representados. Defiende que el sello garantiza que parte de los beneficios se reinvierten en mejoras sociales para las comunidades, y que se mantienen unos criterios para los pequeños y otros para mejorar las condiciones de trabajadores asalariados en grandes plantaciones -las grandes extensiones de café tienen vetado el sello, asegura-.

Admite que quizá el sistema que propone no es "el perfecto", pero sostiene que es el mejor de los posibles, aunque haya que mejorar. Y reconoce que, por el volumen, sería extremadamente complejo negociar con los productores un precio sobre los costes de producción, como proponen muchas voces, en lugar de garantizar un precio mínimo.

Según un estudio de 2007 del instituto estadounidense Food First, a pesar de que este precio mínimo "ha sido un salvavidas durante la crisis del café, pero como nunca se ha visto vinculado a los costes de producción o de vida, es cada vez menos eficaz para garantizar las prestaciones sociales", aunque es cierto que con el cultivo convencional "perderían más dinero".

Precisamente, una de las asignaturas pendientes que señala el informe de Setem es el seguimiento del impacto real que tiene el comercio solidario en las comunidades del Sur. El Instituto Adam Smith, un centro de reflexión conservador británico, publicó el año pasado un estudio en el que acusaba a este modelo de comercio de distorsionar el mercado para ayudar a unos pocos y dejar a la mayoría en una situación aún peor. Además, aseguraba que sólo el 10% del sobreprecio que pagan los consumidores llega al productor. El caso es que, más allá de las críticas desde posiciones conservadoras, a los importadores de comercio justo también les preocupa reducir al mínimo los intermediarios entre el productor y el consumidor, pero difícilmente se va a poder llevar el algodón desde Malí hasta España, por ejemplo, sin un barco.

Dos cuestiones son aquí fundamentales para Federica Carraro. La primera, no importar cosas que ya haya en el país de destino y fomentar el autoconsumo y el comercio justo dentro de los países pobres, si es necesario con acuerdos entre productores a través del trueque. La concentración del grueso de los productos de comercio justo en el mercado de materias primas -de la alimentación y éste, a su vez, en el café- que luego son elaborados en el Norte contribuye a mantener el modelo agroexportador y de monocultivo, y dificulta su seguridad alimentaria, asegura.

Pablo Cabrera, del sello FLO, sobre el estudio del Instituto Adam Smith recuerda que, aunque creciente, el volumen del comercio justo aún no da para desestabilizar ningún mercado. Y, en cualquier caso, sirve para "dejar en evidencia las prácticas injustas del comercio internacional". Y Rafael Sanchís, de Intermón, aclara que no se puede obligar a los productores a que hagan lo que quieren las organizaciones del Norte.

El profesor Pérez Akaki, de la UNAM, sostiene que, hasta el momento, el comercio justo es la mejor solución que se ha encontrado para los pequeños productores de los países pobres. Sin embargo, cree que se deben "buscar canales solidarios, mantener unos valores firmes, y buscar los nichos específicos", esto es, en lugar de crecer yendo en busca de los consumidores en los grandes canales de distribución, ir aumentando la base de los consumidores concienciados, lo que tendrá un impacto más duradero. "Aunque entiendo la presión que pueden tener de los propios productores para llegar por el otro camino", añade. Porque lo cierto es que cualquier pequeño productor de un país del Sur puede estar pensando ahora mismo que lo que él necesita es mejorar su vida en este momento, no a largo plazo. "Los productores quieren acceder al mercado de una manera más grande; lo tienen clarísimo", dice Rafael Sanchís, de Intermón.

No todos. Jan Bernhard, cofundador y directivo durante cuatro años de la Coordinadora Latinoamericana y del Caribe de Pequeños Productores de Comercio Justo (CLAC, la más importante junto a la africana AFN y la asiática NAP), es un firme defensor "de la visión y misión original del comercio justo, bajo los principios de transparencia, solidaridad y equidad". Bernhard se queja del aterrizaje en el movimiento "de los grandes tiburones", es decir, los grandes proveedores. Y de la entrada de grandes plantaciones de Brasil o de Suráfrica. "¿Qué tiene que ver eso con el comercio justo?", se pregunta. Y asegura que para que el modelo funcione para los pequeños, la oferta se tiene que mantener por debajo de la demanda. Mejorar las condiciones de trabajo de los asalariados de grandes plantaciones "está muy bien, pero eso no es comercio justo", asegura.

Desde el punto de vista del consumidor, no del grueso desavisado, sino del que está más o menos concienciado, la pregunta sería si está dispuesto a renunciar a unos esquemas de privilegios del Norte que son, en el fondo, los que le permiten comprar un poco más caros los productos de comercio justo que le hacen sentir un poco mejor, recuerda Federica Carraro. Como en todo movimiento solidario, hay muchos niveles de compromiso, hay contradicciones y cada persona, al final, es la que elige dentro de una escala de grises. Carraro, en su libro El rompecabezas de la equidad (firmado junto a Rodrigo Fernández y José Verdú), define el comercio justo como un oxímoron. Un oxímoron es una figura retórica que se produce cuando se unen dos palabras de significado opuesto, como en un silencio atronador, por tanto, una contradicción. Pero al unir las dos palabras, dice el diccionario, se puede crear un significado nuevo.

Las cifras del mercado solidario
- Ventas. Se han multiplicado por tres en todo el mundo de 2004 a 2008, pasando de los 832 millones a los 2.900. En España ha aumentado un 50% en ese periodo y se facturan 17,2 millones de euros.
- Mejoras. Los datos de la organización del sello certificador FLO muestran que más de siete millones de personas han mejorado sus condiciones de vida.
- Conocimiento. En España sólo un 28% de la población conoce el comercio justo, frente al 90% de los británicos que saben de qué se trata.

10 de julio de 2009

Los líderes mundiales acuerdan poner límites al calentamiento

Obama confía en que antes de fin de año se puedan establecer cuotas precisas de emisión de gases

ANTONIO CAÑO | L'Aquila (ENVIADO ESPECIAL) 09/07/2009 - elpais.com

Convertido ahora en campeón del medio ambiente, Barack Obama, transmitió este jueves a los líderes de los principales países en vías de desarrollo que, después de los avances hechos en esta cumbre del G-8, cree posible conseguir un acuerdo para la reducción histórica de gases contaminantes en todo el mundo antes de la conferencia mundial de Copenhague, convocada para diciembre.

"Tenemos que luchar contra la tentación del cinismo, tenemos que evitar asumir que este problema es demasiado grande como para que no podamos resolverlo", declaró el presidente norteamericano tras una reunión en la que los 16 países más contaminantes (más un representante de la Unión Europea) se comprometieron a poner límite al calentamiento atmosférico y establecer cuotas concretas de emisión de los gases de efecto invernadero.

"Trabajaremos entre ahora y Copenhague, entre todos nosotros, con el objetivo de establecer metas para la reducción sustancial de emisiones para 2050", asegura el comunicado emitido tras este encuentro.

Obama dedicó prácticamente todo el jueves en distintas reuniones en esta ciudad italiana a acercar posiciones entre los mayores responsables de la contaminación: los países ricos, muy industrializados, que contaminan mucho desde hace mucho tiempo, y las naciones de rápido crecimiento en los últimos años que también contaminan mucho, pero algo menos y desde hace poco. Los primeros, que son los miembros del G-8, aceptaron el miércoles reducir sus emisiones de los gases que provocan el cambio climático en un 80% para 2050, mientras que señalaron la meta del 50% en el mismo plazo para los países en desarrollo.

Obama asumió el papel de venderle ese acuerdo a los que no son miembros del G-8, otros ocho países, algunos verdaderos gigantes, como China, India o Brasil, que forman parte del club de los 16 causantes de más del 80% de la contaminación mundial.

El acuerdo que había obtenido el G-8 (Estados Unidos, Rusia, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido, Canadá e Italia) era importante, en la medida en la que establecía, por primera vez por escrito, unas metas ambiciosas, y, sobre todo, porque Estados Unidos, que se resistía hasta ahora, se sumó el miércoles al consenso. Pero esto todavía les parece insuficiente a los países en desarrollo, que creen que pare pedirle a ellos esfuerzos -no contaminar supone parar fábricas y gastar dinero en tecnología-, los ricos tienen antes que hacer más.

Tienen, por ejemplo, que establecer con más claridad las fechas desde las que se cuenta su aportación a la contaminación. Cuanto más tiempo lleven contaminando, menos gases deberían emitir a partir de ahora. El acuerdo de L'Aquila es vago en ese aspecto. Dice que se cuenta desde 1990 o fechas posteriores.

Pese a esas y otras diferencias, los contaminantes pobres aceptaron el propósito general de regresar antes de 2050 a los 2 grados de calentamiento de la atmósfera que existían a principio del siglo XX. Pero se resisten aún a marcar porcentajes precisos de emisión de gases, como pide el acuerdo del G-8 y como será necesario si se quiere conseguir un acuerdo en Copenhague, donde Naciones Unidas pretende que se firme un acuerdo que sustituya al de Kioto.

Obama está trabajando a fondo en esto, no sólo para corregir a su antecesor y por la responsabilidad moral que le corresponde al líder de la potencia causante casi de una tercera parte de la contaminación mundial, sino también porque encaja en los planes de renovación energética que se ha marcado en su política doméstica. "Ésta es una de la principales prioridades de mi Administración... la responsabilidad de una generación", declaró.

El presidente norteamericano tendrá que trabajar aún más antes de diciembre si quiere cumplir su pronóstico positivo, especialmente en sus contactos directos con China, que, además de un gran contaminante, es el mayor competidor de Estados Unidos. En última instancia, la actitud de esos dos países es la que va a decidir la suerte de Copenhague.

Contra la proliferación nuclear

El otro foco de trabajo de Obama en esta cumbre ha sido el de promover una declaración contra la proliferación nuclear. Esa declaración se públicó con una referencia a Irán, muy crítica en cuanto al comportamiento del régimen tras las últimas elecciones, pero muy prudente en lo que respecto al programa nuclear iraní, que se realiza a espaldas de la vigilancia internacional y quizá con fines militares.

El texto, que refleja una victoria de los más moderados, reconoce el derecho de Irán a desarrollar un programa pacífico de energía nuclear y afirma que los miembros del G-8 "siguen comprometidos a buscar una solución diplomática". Anima a Irán a seguir también ese camino y menciona la próxima asamblea general de la ONU, en septiembre, como una oportunidad para resolver el problema, sin mencionar los efectos de violar ese plazo.

Con todos estos argumentos, la proliferación nuclear, el cambio climático y la lucha contra la pobreza -también abordada en L'Aquila-, Obama tiene campo más que suficiente de coincidencia con el papa Benedicto XVI en la reunión que ambos mantendrán el viernes en el Vaticano.

21 de junio de 2009

Una victoria para los indígenas peruanos

Fueron dos meses de protestas y bloqueos de carreteras, con un saldo de al menos treinta y cuatro muertos, más de sesenta desaparecidos y más de un centenar de heridos. La convulsión social no le dejó al presidente García otra salida que retroceder.

Por Carlos Noriega - Desde Bagua

El movimiento indígena peruano logró una histórica victoria, luego de que el Congreso anuló ayer las llamadas “leyes de la selva”, por una abrumadora mayoría de 82 votos a favor, doce en contra y dos abstenciones. “Hemos ganado, nos sentimos triunfadores, pero es lamentable que el gobierno, que pudo haber solucionado esto antes, haya esperado que se dé tanta violencia, que hayan tantos muertos, para derogar estas leyes”, le dijo a Página/12 Salomón Awananch, presidente del comité del paro amazónico. Fue un triunfo que les costó sangre a los nativos de la Amazonia. Fueron dos meses de protestas y bloqueos de carreteras, con un saldo de al menos 34 muertos, más de 60 de-saparecidos y más de un centenar de heridos. Además, los indígenas han debido soportar la persecución contra sus principales dirigentes y una implacable campaña de satanización en su contra.

Con la decisión del Congreso quedó sellada la mayor derrota política del presidente Alan García desde que asumió el poder, hace tres años. La protesta indígena y la reacción en contra de la represión policial lo dejaron aislado y enfrentado a un creciente movimiento social que se multiplicó por todo el país, y no tuvo otra alternativa que retroceder. Fue el propio gobierno el que le pidió al Congreso que se anulen las leyes. La convulsión social que tenía jaqueado al gobierno no le dejó al presidente García otra salida que retroceder.

Con la anulación de las leyes rechazadas por los indígenas por facilitar el ingreso de las transnacionales a sus tierras, el movimiento indígena llamó a sus bases a terminar la huelga que empezó el 9 de abril y a desbloquear las carreteras. Los nativos comenzaron a replegarse. Daysi Zapata, quien reemplaza en el liderazgo del movimiento indígena a Alberto Pizango, asilado en Nicaragua, calificó la jornada de ayer como “un día histórico”. “Se ha demostrado que nuestras demandas eran justas”, dijo Zapata. La oposición también celebró la derogatoria de las cuestionadas leyes. Los congresistas del oficialismo insistieron en defender las leyes rechazadas por los indígenas, pero al final votaron por su anulación.

“Apoyamos estas leyes, pero votamos en contra de ellas por razones de Estado”, dijo Mauricio Mulder, congresista y secretario general del oficialista partido aprista, justificando el cambio de posición de su bancada, que hace dos semanas, antes de que se produzca la matanza de Bagua, había impedido la anulación de estas leyes. El cambio de postura del oficialismo comenzó el último domingo, cuando el presidente García varió su discurso confrontacional, dejó de lado sus amenazas de endurecer la represión y, por primera vez, habló de diálogo. Al día siguiente, el primer ministro, Yehude Simon, firmó un acta con los indígenas para anular las leyes, lo que finalmente se concretó ayer. El miércoles en la noche, García dio un mensaje al país admitiendo que el gobierno había cometido errores en su trato con los indígenas y dijo que había que “volver a empezar”.

Golpeados y todavía conmocionados, los indígenas celebraron en silencio su victoria. En Bagua, epicentro de la represión contra los nativos amazónicos, nadie salió a las calles a celebrar el triunfo. La mayoría de los indígenas han regresado a sus comunidades, selva adentro, pero algunos permanecen en Bagua, reclamando por los detenidos y los desaparecidos. Entre ellos se respira un ambiente de desconfianza y temor. La derogatoria de las leyes rechazadas por los indígenas fue tomada con satisfacción y alivio por la población no indígena de la ciudad de Bagua, que apoyó la lucha de los nativos y que también sufrió la represión policial. Ahora, la ciudad exige que se eliminen el estado de emergencia y el toque de queda, que rige a partir de las nueve de la noche.

Con la anulación de las leyes se reanudará el diálogo entre los representantes de las comunidades nativas, que reúnen a unos 300 mil pobladores, y el gobierno. Pero ese diálogo no será fácil. La primera exigencia de los indígenas será el cese de la persecución contra sus principales dirigentes, que tienen orden de captura. El líder indígena, Alberto Pizango, debió viajar el martes a Nicaragua como asilado político, luego de que el gobierno lo acusara de “azuzar a la violencia” a los nativos y se ordenara su captura. “Para continuar el diálogo, vamos a exigir que se anulen las órdenes de captura contra nuestros dirigentes, incluido Pizango. Son cerca de veinte dirigentes que tienen orden de captura. También exigiremos que se libere a los que siguen encarcelados (quedan 18 detenidos). Si el gobierno no hace eso, entonces nos retiraremos del diálogo. Estamos felices por la anulación de las leyes, pero seguimos muy afectados y dolidos por la forma cómo nos trató el gobierno”, le señaló a este diario Salomón Awananch antes de viajar a Lima para incorporarse al diálogo con el gobierno.

El gobierno se la jugó a fondo por unas leyes que buscaban facilitar el ingreso de las transnacionales a la Amazonia y terminó perdiendo. Ahora debe comenzar un diálogo con los indígenas con las heridas de la represión todavía abiertas y en una situación de mucha desconfianza. Lo que se viene no será fácil.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-126876-2009-06-19.html


4 de junio de 2009

Obama pide recuperar "el espíritu de tolerancia de Al-Andalus"

En su primer discurso en El Cairo, el presidente de EEUU se ha comprometido para acabar con las barreras que separan a Occidente del mundo musulman desde el diálogo y aboga por la creación de dos estados como única solución al conflicto entre israelíes y palestinos.
Convivencia, diálogo y entendimiento para superar las barreras. Es el claro mensaje que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha enviado este jueves al mundo musulman desde El Cairo. Y como ejemplo ha puesto sobre la mesa un trozo de la historia que a España le toca de cerca: Andalucía y Córdoba. "Ése es el espíritu que necesitamos, el espíritu de Andalucía y Córdoba [...] donde los cristianos vivían libres en un país musulmán".

Obama ha construido todo su mensaje en torno a una necesidad de diálogo indispensable para "hacer frente a los retos que nos plantea el siglo XXI". Y citando frases del Corán, la Biblia y la Torah, ha intentado convencer al público que le escuchaba en la capital de Egipto de que la única manera de entenderse es diciéndose la verdad a la cara.

"El sagrado Corán dice: Sé fiel a dios y di siempre la verdad. Y ése es mi objetivo, deciros la verdad tal y como la siento y escuchar la vuestra", dijo Obama, quien ha ofrecido al mundo musulmán "un nuevo comienzo basado en el respeto y no en la competición". Ese nuevo comienzo empieza con este viaje a Egipto y Arabia Saudí para buscar una solución común a la ruptura entre occidente y oriente, pero sobre todo en buscar un final para el conflicto en Oriente Medio. "Ningún discurso puede cambiar todo, pero estoy aquí porque creo que debemos decirnos las cosas a la cara tal y como las sentimos y que tanto nos hacen separarnos", añadió.

EEUU no es el enemigo

Lo primero que ha querido aclarar Obama es que Estados Unidos no es un enemigo del islam. "América no es ni será nunca un enemigo del islam", dijo. El presidente de EEUU explicó a la audiencia que en su país viven siete millones de musulmanes y que las leyes norteamericanas han permitido, por ejemplo, "que las mujeres y las niñas porten el hijab y que se persiga a todo aquel que trate de evitarlo". Pero por si había alguna duda se puso a él mismo como ejemplo. Yo soy cristiano, pero en la familia de mi padre, que nació en Kenia, había mulmanes y yo, "que me llamo Barack Husein Obama he llegado a ser presidente de EEUU".

El mensaje no es casual. Ayer Osama Bin Laden apareció en la víspera del viaje de Obama avisando a los americanos de que no deben estar tranquilos. Y este jueves, durante el discurso en El cairo, también ha vuelto a lanzar otro mensaje llamando a los musulmanes "a luchar contra los infieles". Sin duda se trata de la carrera de dos iconos del nuevo siglo luchando por imponer dos modelos de mundo completamente distintos.

"La única solución son dos Estados"

Tras los cumplidos y las buenas intenciones Obama ha empezado a hablar de lo que todo el mundo estaba esperando: el conflicto entre Israel y Palestina. Y lo ha hecho defendiendo la creación de dos esatdos como "la única solución posible al conflicto". "Mucha gente cree que Washington sólo está con Israel, pero la única solución es que las dos partes se pongan de acuerdo en crear dos estados separados, donde israelíes y palestinos puedan vivir en paz", dijo Obama. "Mi objetivo personal es perseguir ese final con toda la paciencia que el reto requiere".

Los israelíes deben reconocer que, si no se puede negar el derecho de su país a existir, "tampoco se puede negar el de Palestina", subrayó. Estados Unidos, agregó, "no acepta la legitimidad de los continuos asentamientos israelíes", que violan acuerdos previos y minan los esfuerzos en favor de la paz. "Es tiempo de que estos asentamientos se detengan", subrayó el presidente estadounidense. Además, Israel "debe cumplir sus obligaciones para garantizar que los palestinos puedan vivir, trabajar y desarrollar su sociedad".

"EEUU no apoya la legitimidad de los continuos asentamientos israelíes"

La mejora en las condiciones de vida diarias de los palestinos debe ser parte del camino a la paz e Israel "debe adoptar pasos concretos para permitir esas mejoras", dijo Obama en un discurso en el que recibió numerosos aplausos de la audiencia, compuesta tanto por estudiantes como por representantes de la sociedad política, económica y cultural cairota.

Pero la responsabilidad, insistió, no sólo recae en israelíes y palestinos y los países árabes también deben hacer su parte: deben ayudar a los palestinos a desarrollar las instituciones necesarias para sustentar un Estado, reconocer la legitimidad de Israel y "elegir el progreso, en lugar de una mirada hacia el pasado que sólo lleva a la autoderrota".

Según Obama, "no podemos imponer la paz", pero muchos musulmanes reconocen en privado que Israel no va a desaparecer y muchos israelíes admiten la necesidad de un Estado palestino: "ha llegado el momento de que actuemos en favor de lo que todos saben que es verdad", sostuvo.

Irán, Irak y Afganistán

También tuvo palabras Obama para Irán, incidiendo en que todas las naciones tienen derecho a desarrollar su capacidad nuclear pero sólo "si se comprometene en respetar los pactos de no proliferación de armas nucleares". Por eso dijo Obama, "lo que está claro es que si esas capcidades se convierten en una manera de crear armas nucleares, entonces es otro tema. No se trata sólo de los intereses de EEUU. Se trata de conseguir que en Oriente Medio no haya armas nucleares que puedan llevar a esta región y al mundo entero por un camino muy peligroso".

"Debemos conseguir que en oriente Medio no prospere el armamento nuclear"

El presidente estadounidense también recordó su compromiso de retirar a las tropas estadounidenses para 2011 de Irak y sobre Afganistán incidió en que no buscan quedarse en el país. "No os equivoquéis: no queremos dejar nuestras tropas en Afganistán", dijo. "No buscamos crear bases militares allí", añadió. "Habríamos llevado a casa a cada uno de nuestros soldados si tuviéramos la certeza de que no hay ningún movimiento extremista en Afganistán y Pakistán que quiera matar al mayor número de americanos posible".

Lapsus sobre la Inquisición

Corresponderá a los historiadores criticar el lapsus de Obama en su discurso de hoy justo cuando se ha referido al ejemplo de Andalucía y Córdoba. La frase completa que pronunció Obama fue: "Lo hemos visto en la historia de Andalucía y Córdoba durante la Inquisición. Yo lo he comprobado de primera mano cuando era un niño en Indonesia, donde los cristianos podían vivir libres en un país completamente musulmán".

La inquisición y el islam, definitivamente no debía ser la comparación que Obama estaba buscando, pero ahí quedó. Una anécdota para el recuerdo de un discurso que de convertirse en acciones concretas puede cambiar el signo del mundo en los próximos años.

http://www.publico.es/internacional/230090/obama/orientemedio/elcairo/musulmanes

2 de junio de 2009

"Hemos pasado del no a la guerra al sí al crimen de guerra"

Abogados, jueces, fiscales, sindicatos y asociaciones de defensa de derechos humanos presentan un manifiesto con 329 firmas en contra de la limitación de la justicia universal

NATALIA JUNQUERA - Madrid - 02/06/2009- elpais.com

Jueces, abogados y fiscales y las principales asociaciones de defensa de los derechos humanos, como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, han presentado hoy un manifiesto con más de 300 firmas contra la limitación de la justicia universal en España. PSOE y PP han pactado restringir la admisión de causas internacionales a los casos en que haya víctimas de nacionalidad española. Ambos partidos han aprovechado el proyecto de ley de reforma de la legislación procesal para la implantación de la Oficina Judicial para incluir una enmienda que limite la jurisdicción universal. De salir adelante el pacto entre los dos partidos mayoritarios, dejarían de juzgarse en España casos como el genocidio maya, la represión a los practicantes de Falun Gong en China o el bombardeo selectivo en Gaza, entre otros.

En la presentación del manifiesto, los abogados de las víctimas han criticado las formas en que se pretende llevar a cabo esta limitación de la jurisdicción universal "a hurtadillas" y los motivos: "presiones políticas y diplomáticas". Gonzalo Boye, abogado de los casos de Guantánamo e Israel, recordó las palabras de la ministra de Exteriores israelí cuando poco después de admitirse a trámite en España la querella contra el lanzamiento de una bomba de una tonelada sobre el barrio más poblado de Gaza, causando la muerte de 14 civiles, entre ellos, muchos niños, declaró que su homólogo español, Miguel Ángel Moratinos, le había asegurado que iba a cambiar la ley que hasta ahora ha permitido investigar estos delitos en España. "Hace una legislatura y media, España era el país del no a la guerra y ahora se ha convertido en el país del sí al crimen de guerra", concluyó Boye.

Los padrinos del manifiesto han insistido en que las causas de justicia universal que están abiertas en España no suponen el 0,0005% de los casos pendientes en la justicia española, por lo que no es cierto que la investigación de posibles genocidios en China, Guatemala o el Sáhara esté colapsando la justicia española e impidiendo que avancen otras causas. "Supone una carga de trabajo insignificante", ha afirmado Ignacio González, de Jueces para la Democracia.

El manifiesto, de cinco puntos, establece el principio de justicia universal como "una conquista irrenunciable de toda sociedad democrática" y recuerda: "El derecho internacional vigente obliga a todos los estados a perseguir, por su especial gravedad, ciertos crímenes internacionales, se produzcan donde se produzcan y con independencia de la nacionalidad de los agresores y sus víctimas".

Boye ha explicado que las víctimas del bombardeo de Gaza, nunca podrían pedir justicia en Israel porque los autores no pueden juzgarse a sí mismos. Carlos Iglesias, defensor de los practicantes de Falun Gong, añadió que en su caso, tampoco podrían acudir a la Corte Penal Internacional puesto que China no ha firmado el Estatuto que reconoce esa corte.

1 de junio de 2009

La OEA quiere crear una cultura de la no violencia en América

Céline Aemisegger
EFE | 01/06/2009 - adn.es

La Organización de Estados Americanos (OEA) aprobará en su Asamblea General, que arranca mañana, una declaración en la que los cancilleres se comprometen a promover una cultura de la no violencia en el continente, uno de los más afectados por este problema.

El debate sobre el tema principal de la XXXIX Asamblea General de la OEA comenzó hoy en los actos paralelos a la reunión anual de cancilleres, en el diálogo de jefes de delegación de los 34 países miembros del organismo interamericano con representantes de trabajadores y del sector privado.

La conversación se trasladará mañana a las sesiones plenarias de la Asamblea General, donde los cancilleres expondrán su visión sobre el problema, que constituye una gran preocupación en la región por el grave aumento de la violencia, del crimen organizado y de los diferentes tipos de delincuencia, que se vuelve cada vez más trasnacional.

El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, y el presidente hondureño, Manuel Zelaya, quieren dar un peso importante al debate en torno a la no violencia en esta asamblea.

Sin embargo, todo apunta a que el levantamiento de la suspensión impuesta por el organismo a Cuba en 1962 por sus vínculos con el marxismo-leninismo cope toda la atención y desplace de los titulares a la no violencia.

La declaración, consensuada previamente, contiene 32 artículos resolutivos para impulsar una cultura de paz y no violencia, involucrar a todos los sectores de la sociedad y adoptar las medidas necesarias para prevenir, impedir y penalizar la violencia, así como la segregación, explotación y discriminación ejercida contra grupos vulnerables, entre otros aspectos.

Por eso, la OEA y el Gobierno hondureño han insistido en los días previos a la inauguración de la asamblea en que, si bien Cuba es un tema importante para el organismo, la no violencia, como eje central de la reunión anual de cancilleres, debe primar sobre cualquier otro porque afecta a todo el pueblo americano.

Insulza, la subsecretaria de Relaciones Exteriores de Honduras, Patricia Licona, y el secretario general adjunto de la OEA, Albert Ramdin, destacaron en la rueda de prensa previa a la asamblea la importancia del tema de este año.

Cuba es "un asunto importante para la asamblea, para el sistema interamericano y vital para la OEA, pero el tema principal es la no violencia", enfatizó Licona ante los periodistas.

La no violencia, tema propuesto por el Gobierno de Honduras, es una de las principales preocupaciones del continente americano, aquejado por altas tasas de violencia.

El "número dos" de la OEA recordó que Latinoamérica y el Caribe son unas de las regiones más afectadas por la violencia en el mundo.

"Es necesario que se tomen medidas serias para luchar contra la violencia" en el continente, insistió Ramdin.

Honduras pretende lograr con la declaración un claro compromiso de los 34 países miembros de la OEA con promover una cultura de la no violencia en sus respectivas naciones y en la región en su conjunto.

En su indicador de 2008, el Latinobarómetro señaló que el principal problema de los países de América Latina es, con un 17 por ciento, la delincuencia, seguido del desempleo.

Fue la primera vez desde 1995 en que la delincuencia apareció como el principal problema de la región.

El problema de la delincuencia es crítico en Venezuela (57%) y en México (33%). Hay seis países donde ronda o supera el 20%: Guatemala (24%), Panamá (24%), Costa Rica (22%), Honduras (22%), Argentina (21%) y El Salvador (19%).